martes, 21 noviembre 2017

¿Qué puedo hacer con mis ahorros?. Invertir en activos rentables.

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El Crowdlending cada vez es más popular tanto como solución a la necesidad de financiación como destino para nuestras inversiones. Veamos las características de los préstamos colaborativos comparadas con otras opciones de inversión.

Una de las cuestiones básicas de la nueva realidad través de la economía colaborativa, es que comenzamos a tener imágenes diferentes de los productos financieros. Un buen ejemplo de esto lo tenemos cuando hablamos de inversiones. Hasta no hace mucho tiempo cuando pensábamos en inversión para perfiles de usuario no profesional, lo hacíamos visualizando o bien los mercados de valores o la inversión en propiedades.

Este escenario se ha ido ampliando cada vez más y la aparición de la financiación colaborativa trae consigo que propuestas como la del Crowdlending en España sean cada vez más competitivas y atractivas para cualquier tipo de inversor.

Los préstamos entre particulares

Se trata de una operativa en la que junto a otros inversores privados financiaremos  a personas o empresas que demandan dicha financiación. Esta operativa, que se realiza a través de una plataforma online, nos reporta una devolución de capital más intereses pactados.

Se trata de una inversión muy atractiva ya que ofrece intereses por encima del mercado, mientras que, para el prestatario, ofrece una reducción significativa de costes. El rendimiento varía según el tipo de plataforma y según el modelo de evaluación de crédito o el tipo de proyecto que solicita financiación.

Se trata de un modelo en el que por supuesto, como en toda inversión, existen riesgos basados fundamentalmente en la devolución de lo financiado. Sin embargo, los niveles de seguridad son muy elevados y por otro lado las tasas de morosidad muy bajas comparadas con la financiación tradicional.

En este modelo de inversión se puede apostar por diversificar de manera muy profunda ya que podemos participar en proyectos muy diversos, e incluso diversas plataformas, a partir de pequeñas cantidades de dinero.

Las acciones

Probablemente siga siendo el tipo de inversión más conocido. Adquirir acciones en el mercado de valores significa adquirir porcentaje de una empresa y por tanto un valor proporcional de dicha empresa en relación al mercado.

Las acciones pueden ser adquiridas directamente por el inversor o bien en conjunto con otros inversores a través de instrumentos como los fondos de inversión. Al convertirnos en accionistas de una sociedad la evolución de la misma relación a los mercados es la que marcará el éxito o fracaso de nuestra inversión.

De este modo una evolución positiva nos supondrá un rendimiento pero, la caída del valor de las acciones de la empresa en una evolución negativa nos supondrá pérdidas. Aquí por tanto los resultados de la compañía, la situación económica global, las propias condiciones económicas del entorno, son elementos a tener en cuenta y que pueden influir sobre nuestra inversión.

Al invertir en acciones en empresas particulares apostamos por el largo plazo, y, sobre todo para el inversor no cualificado puede ser una estrategia de riesgo elevado. Los fondos de inversión, por otro lado, diversifican generalmente el riesgo al apostar por ampliar las carteras de inversión. En cualquier caso el margen de maniobra en los fondos es escaso más allá de la configuración de las propias cestas de inversión que la gestora permita a los usuarios.

Los Bonos

Sobre el papel los bonos vienen a considerarse una de las formas más seguras de inversión. El bono ofrece también una tasa fija de retorno. Cuando apostamos por un bono estamos prestando dinero a una entidad pública o privada por un periodo de tiempo determinado. Transcurrido el tiempo determinado se nos devuelve la cantidad prestada junto al pago de un interés fijo.

Los niveles de riesgo tienen que ver con cuestiones como las compañías con malos historiales de pago, las fluctuaciones del mercado de bonos y por supuesto con la evolución de la economía en general. En cualquier caso en la actualidad los bonos han caído en su rentabilidad de manera notable en los últimos años. Teniendo en cuenta que este tipo de productos suelen ser recomendados a largo plazo, se destinan un perfil muy conservador generalmente.

Invertir en propiedades

La inversión en bienes genera retorno de maneras diferentes, fundamentalmente bien a través de los rendimientos en forma de renta o bien a través de las plusvalías.

Cuando los mercados inmobiliarios florecen, las plusvalías y los rendimientos en las rentas pueden ser muy elevados. Sin embargo, cuando los mercados inmobiliarios caen como hemos visto en los últimos años, las caídas pueden ser muy duras y además los periodos de reajuste muy largos.

La aparición de la economía colaborativa también está alcanzando a la inversión en propiedades que plantean el acceso a la adquisición de bienes de manera participativa. Se genera de este modo una alternativa a la inversión tradicional en propiedades que sigue muy instalada en la mentalidad del ciudadano medio en nuestro país.

Existen por supuesto otros modelos de inversión de entre los que destacamos la posibilidad de adquirir bienes de lujo o la apuesta por los metales preciosos como el oro.

En cualquier caso lo interesante es destacar como los préstamos participativos han llegado para quedarse y para ganar una cuota cada vez más importante de inversores que confían en este modelo de inversión.

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